Diluciones sub-fisiológicas a partir de cepas homeopáticas y su uso en el Reino Vegetal. Marco de trabajo de Unho

Diluciones sub-fisiológicas a partir de cepas homeopáticas y su uso en el Reino Vegetal. Marco de trabajo de Unho

| 6 Jun 2015 | Blog

Introducción.-
El objeto de la presente comunicación es mostrar los aspectos con los que desde mi experiencia trabajamos al utilizar algunas diluciones homeopáticas en las plantas.
Nociones humanas.-
“La homeopatía es el arte de curar por medio de sustancias específicas, determinadas a priori para un caso cualquiera de enfermedad” (Jhar). Esto se traduce en un postulado llevado a cabo por Samuel Hahneman que dice: “Simila Similibus Curantur” lo que significa: “Lo semejante cura a lo semejante”.
Que se expresa así: “para curar una enfermedad cualquiera, se ha de aplicar un remedio que produzca en el organismo sano, efectos semejantes a los síntomas de la tal enfermedad.”

La definición del doctor Georg Heinrich Gottlier Jahr publicada en 1839 en París al respecto de la homeopatía dice: “La homeopatía considera todo caso de enfermedad, más bien, como la consecuencia de una alteración del principio que rige y mantiene armónicamente el conjunto de las acciones vitales de un organismo, que como una afección local de tal o cual órgano, ocasiona un trastorno general de toda la economía del cuerpo. Resulta de esto, que lo importante es el regularizar el estado normal del principio mencionado, porque restablecida la normalidad de aquél principio, naturalmente cesará todo el aparato morboso.”
Lo mencionado anteriormente forma parte de los conceptos homeopáticos en relación con los seres humanos, pero ésta investigación no parte de un símil con las plantas debido a las claras diferencias entre los dos.
La investigación y observación realizada, me ha conducido a encontrar “un marco de actuación de algunas diluciones en las plantas”, debido a que estas relaciones se repiten y van creando patrones. Estas repeticiones facilitan una comprensión del uso de varias “diluciones” a partir de cepas homeopáticas y su objetivo en la fortaleza, salud y productividad.
Generalidades.-
Cada cultivo, jardín, terreno presenta unas características intrínsecas propias: agua, suelo, orientación, especies botánicas; en una situación ideal pensamos que, existe un cierto equilibrio particular, para que el espacio agrícola esté fuerte, saludable y productivo, si no, esa pérdida del equilibrio conlleva estados infecciosos como insectos, hongos, bacterias, virus, etc…
Si bien esto es obvio, hay otra observación referida a “la generalidad de la aparición de las enfermedades y plagas en el mundo vegetal, esto es su carácter epidémico, ya sean bosques, cultivos o jardines, ajenas a escenarios particulares”, por lo que si bien cada terreno o cultivo es particular; él mismo está inmerso en otro espacio más global donde desarrolla su vida y ésta es medioambiental.
La vida vegetal es más elemental que la de un ser humano, y por ello más dependiente de su entorno. Esto conlleva una visión, donde el calor, la humedad, la sequedad y el frío, determinan en buena parte los problemas.
Clasificación de la materia.-
Dentro del Mundo Físico-Químico de las plantas tenemos tres divisiones básicas: sólido, líquido y gaseoso.
A partir de este mundo material mensurable, existe una contraparte del mismo más sutil, sería un doble energético, el cual sostiene la parte química de la planta, que rodea a todo, con sus funciones y que está dividido a su vez en 3 niveles, que llamaremos nivel 1, 2 y 3 para referirnos a los distintos niveles de ésta contraparte energética, y que cumplen su función en la construcción y mantenimiento del cuerpo material de la planta.
Por tanto, ya tenemos una imagen constituyente de las plantas divididos en dos grupos: un primer grupo relacionado con su “constitución química” y que englobaría los caracteres sólidos, líquidos y gaseosos, y un segundo grupo que constituiría su “parte física”, que a su vez está dividido en 3 niveles. Esto da una clasificación de 6 estados de la materia en su relación con la biología de las plantas. 3 estados bioquímicos y 3 estados biofísicos.
Vamos a centrarnos en los aspectos Físicos que están relacionados con las diluciones provenientes de cepas homeopáticas y que tienen influencia en la fisiología de la planta.
Las diluciones homeopáticas se ocupan del restablecimiento del campo energético del vegetal, aspecto que está relacionado con la electricidad, la polaridad y la información.
Todos los descontroles sobre la plantas ya sea por nuestra actuación o por causas medioambientales, tienen una repercusión en este campo vital, su aspecto Biofísico y por tanto se produce una reacción por parte de la planta, de desgaste físico-químico. Esto ocasiona posteriormente: carencias nutricionales, la aparición de insectos, hongos, bacterias y virus, atraídos por los propios mecanismos de respuesta de las plantas entre los que podemos destacar las sustancias alelopáticas.
La influencia sobre el mundo químico será tanto más impactante en la medida que el acierto con el remedio cumpla con las exigencias del desorden, y podamos producir cambios permanentes o duraderos por las repeticiones de las aplicaciones.
Profundizando en los 3 niveles físicos o energéticos y su relación con algunas potencias o diluciones a partir de cepas homeopáticas podemos decir que:
En el nivel 1, la raíz lo representa. Actúan estados vibratorios que operan en lo que respecta a las funciones de asimilación y la excreción. Es la parte más terrestre.

En el nivel 2, las hojas y tallos son sus representantes, actúan estados vibratorios que están relacionados con la circulación de los jugos celulares, la respiración, la fotosíntesis y la transformación de los elementos. Es la parte más acuosa.

En el nivel 3, Flor-fruto, estas vibraciones están relacionadas con la propagación, la multiplicación. Con los colores. Es la parte más gaseosa.
En todos los niveles mencionados se desarrollan todos los procesos físicos reseñados.
La elección de las cepas .-
Aquí no ha quedado más remedio que seguir con el procedimiento normal de ensayo y error para a partir de ahí encontrar en los remedios una determinada acción general para corregir los desequilibrios que observamos y que se manifiestan de una determinada manera ya sea patológica o fisiopática. Por ello debemos empezar con el estudio botánico, farmacológico y tradicional, que va acompañado de ciertas hipótesis de trabajo. Segundo le sigue la experimentación, sus observaciones y conclusiones. Tercero van surgiendo unos patrones (intuición), un principio de esquema de los remedios y su función en las plantas para finalmente llegar 4 al contexto del remedio.
Indicaciones básicas para la elección de la o las cepas homeopáticas.-
a) el uso de diluciones de cepas homeopáticas a base de plantas.
b) cepas homeopáticas de subproductos de plantas.
c) el uso de las diluciones de cepas homeopáticas ya sea en sus distintas formas, metálicas o no metálicas, sales, etc…
d) el uso de cepas provenientes de insectos.
Cuándo usar uno u otro tipo de remedios.-
En términos generales los remedios “a base de substancias ” se emplearían en todo lo concerniente a desequilibrios nutricionales y cuando aparecen reinos más simples que el de los vegetales como: hongos, bacterias, u otras formas de vida más elemental. El uso de los remedios “vegetales o sus subproductos y los derivados de insectos, solos o combinados con los remedios a base de substancias, que se usarían cuando se traten de aspectos o “daños” causados a las plantas por miembros de otro reino superior por ejemplo los insectos.
Estas diluciones de cepas no deben ser contempladas como “biocidas”. Se trabaja con correcciones en la fuerza, la vitalidad y la información.
Tipos de diluciones.-
En lo que respecta a los tipos de diluciones (CH, DH, LM, J, K, aquí hay influencias, basadas en las diferentes enseñanzas, sistemas y metodologías que cada prescriptor aplica y que configura junto a su experiencia, su criterio personal, siendo las CH o centesimales a las que me refiero en este trabajo.
Las potencias.-
El número de diluciones que existen en el mercado son muchas, pero en el caso que les estoy presentando las potencias con las que trabajo están entre la 4 y la 6CH. Una potencia, CH1 es una concentración de soluto en el disolvente de 0,01; una CH2 es 0,0001, concentraciones consideradas de dilución fisiológica, luego la CH3 sería 0,000001, y así sucesivamente.
Siendo 4, 5 y 6, diluciones propiamente de nivel homeopático.
Las concentraciones 4-5-6 son usadas para cada uno de los niveles. El 4CH para los problemas de asimilación y excreción o más terrestre, esto conlleva un impulso de fortalecimiento de la planta, el 5CH para los relacionados con la hoja, fotosíntesis, respiración, o la parte acuosa y su relación con la salud de las mismas; la 6CH para los más aéreos o gaseosos, temas relacionados con la Propagación (fructificación, polinización), la reproducción (multiplicación), la información (colores, olores). Los remedios vegetales al igual que los “nosodes” se emplearían frente a insectos a la 6CH.

Dosis y frecuencias de los tratamientos.-
Una vez rectificadas en la medida de lo posible las prácticas agronómicas correspondientes y escogido el remedio y su potencia, hay que añadir además la existencia de una dosis y una frecuencia de repetición del tratamiento. En cuanto a la dosis, normalmente todos los remedios de la misma dilución llevan la misma dosis de cc/litro, estamos hablando de 10cc del remedio por 100 litros de agua para las diluciones CH. En relación a las frecuencias de repetición de las aplicaciones están relacionadas con el problema y el tipo de planta, situándolos en 3-5-7-14- 21 y 28 días. Las Frecuencias más cortas para hortalizas, y las más largas para los frutales es lo más frecuente.

Momentos de aplicación.-

Si trabajamos con diluciones homeopáticas deberíamos aplicar parámetros como: trabajar con controles periódicos, corregir los desequilibrios culturales observables, además de aplicar los remedios lo más cercano a la aparición del problema. El manejo de los factores agroclimáticos es fundamental para reconocer las debilidades de las plantas ante situaciones ambientales adversas y los riesgos a posteriori, y así poder ir a la par (planta y edafoclima) con la aparición de los mismos, evitando o minimizando pérdidas innecesarias.
En el caso de aparición de los insectos, los tratamientos los podemos llevar a cabo al instante de aparecer, siempre que con los trabajos previos más tendentes al mantenimiento del equilibrio de la planta no hayamos podido evitar este problema.
Esto que menciono de forma general, requiere de mayor atención, dado que existen aparte de los remedios a base de plantas para combatir insectos y /o sus subproductos de plantas, otros remedios como los elaborados a partir de enemigos naturales como Encarsia Formosa llamados “genéricamente” nosodes o de productos que en dosis normales llevan a cabo los controles de forma convencional como el B. Thurigiensis y se emplean en dosis homeopáticas, para objetivos iguales. De todas maneras hay insectos que por sus características son más fáciles de erradicar del cultivo que otros.
En la situación actual en la que se mueve la homeopatía, las limitaciones de cepas y de diluciones condiciona el abanico de posibilidades. Este aspecto es muy importante, porque la restricción creciente de diluciones y cepas, complica las posibilidades de dar con el remedio.
Instrucciones de aplicación de los remedios.-
1) Las plantas deben estar limpias.
2) Debemos darle un tiempo normal de asimilación del remedio.
3) Lo que mejor convendría a la planta en ese tiempo de asimilación sería un riego de agua sin productos químicos artificiales.
4) Que la aplicación no sea en horas de máxima insolación
5) No mezclar con tratamientos de otra índole para no perturbar la correcta identificación del remedio por parte de la planta
6) Caso de considerar que en un breve plazo (24, 48, 72 hrs) tiene que aplicarse un tratamiento de otra índole, lo lógico sería establecer el programa de tratamientos para comprobar las compatibilidades entre ellos y poder establecer la correcta frecuencia de las aplicaciones.
7) Las máquinas al igual que todos los materiales deben estar limpios y para ello deben lavarse con jabones y acetona (caso de químicos), luego se lleva a cabo un enjuague y un aclareo final con agua y así con toda la instalación.
8) Los remedios deben de ser “agitados o removidos” ya sea en el depósito final, o previamente en otro que sirva de mezclador.
9) Mención especial tiene la calidad del agua de la aplicación. Debido a una mala calidad biológica del agua podemos encontrarnos que los remedios no actúan. Resumiendo un agua lo menos contaminada, limpia, sin olores, ni colores, ni restos orgánicos, lo más correcta posible, es la adecuada.
10) la Cantidad de caldo a aplicar, podemos denominarla como: aplicaciones con altos volúmenes de caldo. La aplicación consistiría en impregnar las plantas con el caldo, sin prisas intentando literalmente bañar a las plantas con la dilución, esto vendría a siginificar casi doblar el caldo que usamos normalmente.

Comparte este artículo:



Publique un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP-SpamFree by Pole Position Marketing